lunes 23 de marzo de 2009

Tucucagno

CAGNA LE HA
BLA COMO SI FUERA SU TÉCNICO. ¿LE HABRÁ PEDIDO QUE AFLOJARA CON LOS TUBOS?
Tigre y Boca igualaron sin goles ayer en victoria estadio de tigre "pero hubo lujos".

Uno puede ser casualidad. Dos, mucha suerte. Pero tres es cosa seria... Krupo metió tres caños en 90'.

Uno puede ser casualidad. Dos, un día con mucha suerte. Pero tres... Tres caños, tres joyas, tres sutilezas de semejante categoría en sólo 90 minutos de fútbol, ya es cosa seria. Aplausos para Juan Krupoviesa.Este texto podría estar dedicado tranquilamente a ponderar su buen trabajo en defensa, una defensa que mostró su versión más sólida de los últimos tiempos, y remarcar que el tucumano no sólo tiene esa agresividad necesaria para la marca sino también un remate que lastima. Por caso, la jugada más clara de Boca en todo el partido, el remate de Figueroa en el travesaño, llegó por el rebote que dio Islas tras un zurdazo desde afuera del área del lateral izquierdo. También podría señalar que, en este momento, es un recambio de primer nivel para un habitué de Selección como Claudio Morel Rodríguez y una variante de lujo para una defensa que suele sentir el trajín de la doble batalla en torneo y Libertadores. Y podría estar dedicado a remarcar que este presente que vive el Tucu, después una frustrante experiencia en Francia, una larga inactividad en Boca y un préstamo a Independiente caído a principio de año, al fin y al cabo es un premio a la paciencia y perseverancia después de tanta adversidad. Pero no. Este texto no es para nada eso. Este texto es para hablar del otro yo de Juan Krupoviesa. Del talentoso tiracaños. Aunque cueste creerlo.Tal vez de aquellos comienzos en Estudiantes, cuando jugaba de volante por izquierda y acostumbraba a pisar el área rival, le quedó esa magia que ayer brotó toda junta en Victoria. Porque, ante el primer caño, a Rosano, alguno pudo pensar que se trataba de una de esas casualidades del fútbol. Ante el segundo, claro, otra delicia que pasó limpita entre las piernas de San Román, ya no quedaban muchas dudas de que era un tarde especial. Y, por si faltaba algo, sobre el final llegó el moño con otro tubo a un Lazzaro que salió a presionarlo como un toro y terminó ridiculizado por la fantasía de Krupoviesa. Del otro Krupoviesa.

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